All Parish activities including Masses and school classes will be cancelled indefinitely. The Pastoral Center will be closed indefinitely and phone calls will be taken between 10AM and 2PM
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Español

Todas las actividades parroquiales incluidas las Misas y las clases escolares quedan canceladas indefinidamente. El centro pastoral estará cerrado indefinidamente, solo se tomarán llamadas entre las 10AM y 2PM.

 

Las celebraciones de Semana Santa
en la parroquia de Nuestra Señora de la Caridad
se transmitirán en vivo por Facebook y YouTube
en las siguientes fechas y horas:

5 de abril: Domingo de Ramos
11 AM Celebración bilingüe de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

9 de abril: Jueves Santo
7 PM Misa bilingüe de la Última Cena de Jesús.

10 de abril: Viernes Santo
3 PM Celebración bilingüe de la pasión de Jesús.

11 de abril: Sábado Santo
8:30 PM Celebración bilingüe de la Vigilia Pascual en la Noche Santa

12 de abril: domingo de Pascua
11 AM Misa bilingüe

Fr. Sergio Mena 
Pastor


5° Domingo de Cuaresma
Marzo 29 del 2020
Homilia: Ez 37, 12-14 

Queridos amigos, en medio de la crisis debido a la pandemia de Coronavirus, enfrentamos muchos desafíos serios. Entre ellos se encuentran el distanciamiento social y la cuarentena de personas en sus hogares, la pérdida generalizada de empleos, la rápida propagación de Covid-19 y posiblemente incluso la pérdida de un ser querido. En estos tiempos difíciles, escuchemos un mensaje de esperanza del texto bíblico de Ezequiel 37: 12-14:

Esto dice el Señor Dios: “Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los hare salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando habra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí”.

Ezequiel es considerado el profeta mas misterioso del Antiguo Testamento y uno de los profetas más influyentes en el renacimiento del judaísmo. Él marca el comienzo de una nueva era en la historia del pueblo de Israel. Se sabe que Ezequiel fue un gran místico y razonador, utópico y realista, poeta y jurista, sacerdote y profeta. Por el texto que lleva su nombre, los eruditos bíblicos saben qué desciende de la familia sacerdotal, es decir, de la tribu de Levi. Fue su turno de experimentar la etapa más desafiante en la historia de Israel: el exilio. Es en el exilio que los israelitas descubrirán el rostro de Dios y comprenderán el profundo significado de su historia. Al ser sometido al exilio, él mismo conoce las condiciones en las que el pueblo de Israel se encontró: deportado a Babilonia y sometido a trabajos forzados, privado de la posibilidad de reunirse para rezar o escuchar la palabra de Dios. No podían ir al Templo para presentar sus ofrendas, como era su costumbre. Jerusalén, su tierra, la tierra que mana leche y miel, fue diezmada. El Templo, el lugar donde vive Dios, pronto sería destruido. Estos trastornos sociales, políticos, económicos y religiosos llevaron a los israelitas a una profunda reflexión y provocaron una transformación gradual como sociedad, como religión y como reino.

Cuando Ezequiel tenía 30 años, y mientras estaba exiliado en Babilonia, recibió visiones de Dios (Ez. 1: 3): "En poco tiempo, el Templo de Jerusalén será destruido, junto con la ciudad". En una segunda visión, Dios le pidió a Ezequiel que se convirtiera en profeta. Ezequiel anunciaría a sus hermanos y hermanas en el exilio la terrible noticia de la destrucción del Templo. Su misión era que los exiliados aceptaran las terribles noticias como algo bueno, algo querido por Dios. De esta manera, se cerraría una etapa en la historia de Israel y comenzaría una nueva era. Fue precisamente el comienzo de esta próxima etapa en la historia de Israel lo que resuena en el texto bíblico de hoy. “Esto dice el Señor Dios: “Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los hare salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel”.  (Ez. 37:12)

Hermanas y hermanos: Hoy, tomemos este mensaje en serio. Sabemos y confiamos que Dios esta con nosotros, incluso en nuestro aislamiento, miedo e incertidumbre. En nuestra debilidad, encontremos fortaleza en Dios y depositemos nuestra confianza en él. En nuestra enfermedad, encontremos nuestra salud en Dios. En nuestra pérdida, dejemos que Dios sea nuestra ganancia, como afirma el discípulo Pablo en su carta a los Filipenses. Amigos, prestemos atención al mensaje del profeta Ezequiel: nuestra liberación de esta pandemia no está muy lejos. Mientras esperamos, oramos, creemos y glorificamos a Dios con nuestra vida.

Nuestra Señora de la Caridad, ruega por nosotros.

Fr. Sergio Mena
Pastor